Estamos, lo queramos o no, conectados; estamos rodeados de pantallas.

Pantallas que son una realidad en nuestras vidas, basta con contar el número de tabletas, móviles, ordenadores y televisiones que se encuentran en un hogar.

Tengo que reconocer que durante un tiempo logré ignorarlas y en casa prácticamente no existían (ni tan siquiera yo tenía móvil). En esa época cayó en mis manos un libro de Jordi Sierra i Fabra, “El niño que vivía en las estrellas “y lo leí en voz alta a mis hijos. Cuenta la historia de un niño enganchado hasta tal punto a los videojuegos que parece realmente que viene de otro planeta. Hoy puede parecer algo normal, pero teniendo en cuenta de que se escribió en 1996, Jordi fue un precursor.

—Por ese motivo no me gustan las pantallas —les dije cuando terminamos la lectura.

 

 

Sin embargo con el paso de los años, me he rendido a la evidencia de que si vivo en esta sociedad me tengo que empezar a llevar mejor con las pantallas, con la tecnología en general.

En el colegio al que van mis hijos, de cara al mes de mayo se ha puesto en marcha la iniciativa, “10 días sin pantallas” para medir el grado de dependencia que tenemos mayores y pequeños. Es una iniciativa voluntaria mediante la cual trataremos de suplir pantallas por tiempo de ocio diferente. Estamos en la fase de recolectar propuestas y una vez más he recurrido a un libro para buscar ideas: 365 ideas para vivir sin televisión, un libro editado por Integral en 1998, una joyita.

 

Kuttuna

 

Al final creo que se trata de ser conscientes del poder que tienen las pantallas sobre nosotros, de ser capaces de hacer un buen uso de ellas, sin que ellas nos lleguen a utilizar a nosotros.

Ser conscientes de los peligros que entrañan (que son varios desde adicciones hasta cesiones de datos, abusos, etc) pero también de las ventajas y beneficios que generan.

Porque esta temática interesa y preocupa por partes iguales, porque genera miedos por la incertidumbre con la que nos ha tocado vivir, le dedico la sección de este mes.

Vengo con poquitos libros pero todos exquisitos (si me podéis ayudar a completar la lista, estaré encantada):

  • Para los más pequeños, un álbum ilustrado: “Papá está conectado.

Cuenta la vida de papa pingüino, conectado desde que se levanta, compartiendo más en su red de Icebook que en la vida real hasta el momento en que se desconecta de ella.

  • A partir de 10 años.

De la colección Max y Lili, Así es la vida, escritos por Dominique de Saint Mars aunque este título solo lo he encontrado en francés: “Max est fou de jeux vidéos” (A Max le vuelven loco los videojuegos)

Juan sin móvil ” de Jose Vicente Sarmiento un niño de 10 años que desea un móvil desde hace dos años. Un día de tormenta, Internet y las conexiones a móviles dejan de funcionar… Al final se incluye una Guía para padres sobre la tecnología y sus riesgos además de la edad más conveniente y sus límites.

Virginia Gil Rodriguez-leyendo en familia-Hondarribia

 

  • El niño que vivía en las estrellas de Jordi Sierra i Fabra

Comenta el propio autor que el libro en un principio podía parecer ciencia ficción, pero que a los dos meses de ser publicado apareció el caso de un niño en Italia. Su protagonista había cobrado vida.

  • Y ya solo para los padres, no dejéis de leer “Cariño he conectado a los niños” de Guillermo Cánovas, una guía sobre salud digital repleta de buena información. De esa información que te ayuda a deshacerte de los miedos y a convivir mejor con la novedad del día a día. Un libro lleno de conocimiento (el autor es el Director del Centro de Seguridad en Internet para los menores en España) y sobre todo de sentido común.

Entre tantas pantallas, no os olvidéis de los libros.

En nuestro caso, siempre en papel.

Hasta el mes que viene.

Academia inglés irun kidsbrain

 

Si os gustaría saber más sobre esta sección

Lieteratura por Virginia Gil

 

Verano 2018 skola