Quiero terminar esta temporada con unos libros, algo diferentes, con los que hemos experimentado. Libros que me hubiese encantando tener de pequeña; libros para leer pero libros en los que también se puede escribir. Porque en cierto modo la lectura y la escritura son las dos caras de una misma moneda.

Ya he comentado en alguna ocasión que no existe una clase de libros, una literatura de primera categoría y otra inferior: se pueden leer cómics, manga, álbumes ilustrados y también se puede escribir en libros. Y a esta clase de libros quiero dedicar mis últimas palabras de esta temporada.

Leyendo en familia-Virginia Gil-Hondarribia

El primero que viene a la mente es el tan comentado Destroza este diario de Keri Smith. Muy recomendable tanto para chicas como chicos. Aunque tengo que confesar que a veces me da pena el trato que, en casa, se le da al libro, la relación que se crea entre el propietario y el libro merece la pena.

leyendo en familia_Virginia Gil

En la misma línea se encuentra “Esto no es (solo) un diario” de Adam J. Kurtz, tal vez para personas algo más mayores.

Hemos descubierto dos verdaderas obras de arte muy diferentes pero tesoros cada uno en su estilo:

“El libro de las pequeñas cosas” de Nina de Keith Haring

Leyendo en familia-Virginia Gil-Hondarribia

* que podría verse como un diario ilustrado en el que plasmar lo que uno lleva dentro.

“Laboratorio portátil” de escritura de Raquel Diaz Regueros

Leyendo en familia_Virginia Gil Rodríguez_Hondarribia

*que podría ser una guía para iniciarse en el ámbito de la escritura con los personajes y los diálogos, con las tramas y los diferentes géneros.

La última joya que he descubierto es El diario de la convivencia en clase de Juan Lucas Onieva:

Aunque este libro puede a primera vista parecer recomendado para un profesor, me parece que puede resultar muy útil para que un joven exprese cómo se siente en clase, además de ser un gran recurso para los docentes.

Por supuesto que frente a todos estos libros siempre estará la hoja en blanco con el lápiz o el bolígrafo: insustituibles.

Pero tengo que reconocer que me hubiera gustado poder disfrutar de alguno de estos ejemplares durante mi infancia. ¡Ideales para regalar, por cierto!

No quiero despedirme sin desearos unas felices lecturas a lo largo de estos meses. Aprovechad para compartir palabras con las personas que más queráis ya sean leídas o escritas, ambas son mágicas.

Un abrazo y hasta octubre.