Tan importante como dedicar tiempo y educar cualquier disciplina, lo es abordar el mundo de las emociones.

Es por esto, que en numerosos proyectos educativos se cuida de manera expresa el trabajo de este tipo de contenidos.

Saber gestionar nuestras emociones, saber sentir y vivir de forma intensa unido a saber responder de forma adecuada y hacer uso de nuestros sentimientos de manera provechosa, es vital en nuestro desempeño, en nuestras relaciones y sobre todo, es vital para nuestros bienestar personal.

Siempre me ha llamado la atención el mensaje que aparece en los aviones “Para ayudar a los suyos, póngase primero usted su máscara ”. ¿Cómo pretendemos ayudar a otros si nos nos encontramos al cien por cien?, ¿cómo podemos educar a nuestros hijos e hijas para que aprendan a reaccionar a sus deseos si nosotros mismos a veces no somos capaces de gestionarlos de manera adecuada?

Podemos empezar ampliando vocabulario. Algo tan sencillo como poner nombre a nuestros sentimientos, nos permitirá relacionarnos con el resto de las personas de una manera más efectiva (“Sólo lo afectivo es efectivo”; me encanta esta frase 😉 y sobre todo, sólo de esta manera, sabiendo realmente qué sentimos podremos afrontar o podremos recurrir al origen para dar respuesta a nuestras necesidades.

A continuación os dejamos una ficha que podéis completar con expresiones que expliquen dos sentimientos positivos* ( alegría, satisfacción) y dos negativos* ( tristeza, miedo).

raíces y alas-el arte de emocionarte-Leyre Jiménez

*Aclarar que así se definen los sentimientos pero que particularmente esta denominación no me parece la más adecuada; no dejan de ser oportunidades los sentimientos desagradables o que nos hacen sentirnos acongojados.

La práctica de Mindfulness, tan valorada desde hace un tiempo en nuestra sociedad, no me cabe ninguna duda que puede ayudar a la gestión de nuestras emociones. Conviene trabajar este aspecto desde muy pequeños. Es más, los niños y niñas ya poseen la capacidad principal que predica el MINDFULNESS o la ATENCIÓN PLENA; Cuando somos pequeños, tenemos la habilidad de centrarnos en nuestros juegos sin pensar en nada más. La cosa empieza a complicarse cuando empezamos a anticiparnos a las situaciones, cuando ideamos o nos angustiamos incluso con lo que va a pasar o no va a pasar o cuando rememoramos lo pasado y su recuerdo nos llena de añoranza, de malestar…

Este libro fue mi gran descubrimiento hace unos años y creedme que los niños y niñas responden muy bien a él. Además hace poco lo han editado en euskara.

Os dejo también un enlace a un ejercicio de coherencia cardiaca que te ayuda a respirar; este círculo deja a los niños y niñas embelesados y sumamente centrados en su respiración.

Por último, comparto una canción de Pirrittx y Porrotx que es éxito asegurado y un regalo para los sentidos; ¡animaros a hacerla en familia!

 

¿Por qué a mismas condiciones externas, nuestra actitud y respuesta es completamente diferente? Porque nuestras vivencias han sido diferentes, porque nuestro carácter es diferente…y porque algunos han invertido tiempo y energía en analizar sus emociones y en trabajarlas así que ¡manos a la obra!

 

 

Si sabemos regular nuestras emociones, podremos evitar stress o ansiedad o incluso sensaciones o respuestas corporales que pueden afectarnos en nuestro día a día. Ahí radica la importancia de abordar las emociones desde pequeños.