“Raices y alas” nace con el propósito de hacer reflexionar a quienes nos atrevemos a educar y no queremos dejar de aprender. Porque queremos educar PERSONAS en el sentido más amplio de la palabra y porque tenemos el criterio y la sensibilidad necesarios como para hacerlo.  

 La experiencia de casi 20 años ya dentro del aula unida a las vivencias que como madre no dejan de llamarme a la reflexión en el día a día, son las que me llevan a desarrollar este proyecto. 

Creo firmemente en la necesidad de trabajar de manera expresa aspectos que refuercen y sobre todo, saquen a la luz el potencial que nuestros hijos e hijas llevan dentro y que permitan desarrollar en ellos habilidades humanas innatas e imprescindibles para el presente y el futuro. 

 En cada publicación haré una breve reflexión acerca del valor, habilidad, destreza… a tratar y ofreceré actividades que nos permitan abordarlo. 

 Se trata de generar momentos de reflexión-acción que nos enriquezcan tanto a nosotros adultos como sobre todo,a nuestros niños y niñas.  

Txingudi Ekoetxea 1

 

¿Por qué raíces y alas?  

Porque las RAÍCES son la base de cualquier desarrollo, porque aportan firmeza y se aferran a la vida. Hacemos alusión en este caso a los valores y criterios personales que poseemos y que queremos sembrar en nuestros hijos e hijas. 

 Porque las ALAS nos permiten descubrir, idear, viajar, crear y llegar lejos. Nos referimos a la capacidad que tienen  nuestros niños y niñas de inventar, imaginar, idear, soñar… No queremos que merme y que el paso del tiempo anule esta predisposición a crear sin límites.  

Txispum Aretoa Dibujo

El Foro económico mundial destaca las competencias que serán más demandadas en el ámbito laboral en el 2020. Curiosamente encajan perfectamente en nuestro proyecto. Son habilidades humanas que,  sin duda, empoderan a la persona y la hacen más especial e imprescindible si cabe frente al lugar que ocupan y ocuparán las máquinas desarrollando labores cada vez más perfectas.  

Reflexionemos; todos y cada uno de nosotros hemos tenido experiencias laborales o personales en las que ha sido necesario el trabajo colaborativo. Además de los conocimientos indispensables que cada uno debíamos poseer para desempeñar nuestra labor, ¿no ha sido gratificante y satisfactorio compartir con quien se ha mostrado empático, con quien ha sido capaz de generar una idea innovadora, quien ha superado los problemas y ha tirado del carro anímico del proyecto o aquel que se ha mostrado amigable y abierto a nuevas propuestas? 

 Valoremos pues estas actitudes y reflexionemos hoy sobre cada una de ellas:

Kidsbrain irun matrícula abierta

 

Capacidad de resolver problemas 

¿Permitimos que se enfrenten nuestros hijos a situaciones conflictivas?, ¿Tendemos a sobreproteger y a resolver las dificultades a las que se enfrentan?.   

Asier de la Iglesia nos da una lección con su testimonio… ¿sabemos bailar bajo la lluvia o nos quedamos debajo de nuestro paraguas esperando a que escampe? 

 

 Pensamiento crítico 

Que no “criticón”. Qué fácil es echar balones fuera…  ¿Nos ponemos los zapatos del otro a la hora de juzgar?, ¿escuchamos para entender o para contestar?  

 

Creatividad 

¡Alas!. Que permitan crear, imaginar, inventar…de diferentes aromas, sabores, texturas y colores…  

Decía Einstein que la creatividad es la “inteligencia divirtiéndose”. Yo no tengo dudas pero tú…verdaderamente lo vives así o ¿te paraliza el hacer propuestas novedosas? 

 

Gestión de las personas 

¿Son nuestros hijos líderes positivos? El libro “El arte de soplar brasas” nos da las claves para un liderazgo positivo y puede ser aplicable en muchos casos en la educación que queremos transmitir a nuestros hijos e hijas… ¿sabemos encender el fuego de sus inquietudes, intereses, ilusiones hasta sacar chispas incluso? 

 

Coordinación con los demás 

¿Sabemos repartir y asumir roles diferentes que sumen en el día a día?, ¿ sabemos respetar la diferencia, manejarnos frente a ella, ¿juntos llegamos más alto o nos desmoronamos?

Emocionante y significativo es el siguiente vídeo:

 Inteligencia emocional 

¿Saben nuestros hijos gestionar sus emociones?… ¡Atención!: ¿sabemos hacerlo nosotros?  

 

Toma de decisiones 

¿Somos consecuentes ante las decisiones que tomamos?… ¿podemos ser como el folio arrugado que por mucho que lo intentemos alisar, no vuelve a ser el mismo o somos como el billete de 50€ que sigue teniendo el mismo importe con arrugas en la piel y el valor de la experiencia? 

 

Orientación al servicio 

¿Llevamos a cabo pequeñas acciones que como el aleteo de la mariposa puedan generar grandes cambios?. ¿Nos sacrificamos para ayudar y al mismo tiempo sentir una gran satisfacción? 

 

Flexibilidad cognitiva.  

¿Estamos abiertos a aprender cosas nuevas?, ¿estamos demasiado cómodos en nuestra zona de confort?, ¿cuándo fue la última vez que hiciste algo por primera vez? 

  

En próximas entregas hablaremos sobre cada una de estas actitudes y algunas más y plantearemos ejercicios específicos para incidir en las mismas.  

 

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